Que el fuego
queme
es
cuento que conocés
que la
mano arda
en
tenebroso fuego
es el
juego
que
decidís jugar.
Sabés
que el fuego arde
como
arden los corazones
sabés
que todo arde
y el
fuego es tu juego
y la
muerte
y la
suerte
y el
todo
y tu
nada.
Sabés cómo
es este juego, nena.
Sabés que
te arriesgás todo en un beso
y que
no siempre vuelve lo que das.
Sabés
cómo es esto
las
reglas las conocías de antemano
pero te
gusta escupir
observando
el cielo
creyéndote
estrella altiva
tan
lejano a lo humano
a lo real.
Sabés
lo que arde el fuego.
Sabés
que es amargo juego
que la
mano se quema
y los
jugadores se cansan.
Así que
no llores cuando los besos se van
no
llores porque no vuelven
porque
vos te buscaste este juego.
Te
gustó apostar sin ver los dados
con una
baraja de cartas incinerada.
Te
creíste domadora de leones
y que
al buitre podías quitarle
las
alas.
Te
creíste las peores mentiras.
Y así
estás.
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