sábado, 14 de julio de 2012

El Puerto


Ya los caminos serpentean
difusos y herrumbrosos.
La noche se vació de risas
y el viento huele a “Adiós”.

Un manto de lluvia gris
cubre nuestro mundo juvenil.
Rápido y locuaz, el sol nace
en una partida calma y silente.

Y tu cuerpo tibio se recuesta
a orillas de este mar verde.
Y todo lo que la lluvia toca
se vuelve cristal plateado.

El sol ahora baña tus huellas,
tu triste adiós y tu despedida.
Tu mano grácil y pequeña se agita
y el viento envuelve mis plegarias.

El fuego tiembla y un suspiro
barre las cenizas de aquello que ardió.
Las flores de la memoria se marchitaron
y el jardín de los recuerdos murió.

Ahora, entre vos y yo
solo hay un mar de letanías
de soliloquios y despedidas
lágrimas negras y flores de papel.

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