Ya los caminos serpentean
difusos y herrumbrosos.
La noche se vació de risas
y el viento huele a “Adiós”.
Un manto de lluvia gris
cubre nuestro mundo juvenil.
Rápido y locuaz, el sol nace
en una partida calma y silente.
Y tu cuerpo tibio se recuesta
a orillas de este mar verde.
Y todo lo que la lluvia toca
se vuelve cristal plateado.
El sol ahora baña tus huellas,
tu triste adiós y tu despedida.
Tu mano grácil y pequeña se agita
y el viento envuelve mis plegarias.
El fuego tiembla y un suspiro
barre las cenizas de aquello que ardió.
Las flores de la memoria se marchitaron
y el jardín de los recuerdos murió.
Ahora, entre vos y yo
solo hay un mar de letanías
de soliloquios y despedidas
lágrimas negras y flores de papel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario