Verlos besarse y saber
que el amor existe.
Verlos besarse y saber
que el tiempo tiene muerte.
Era verlos y entender
que el mundo
les quedaba pequeño,
era contemplar muerte y vida
enlazadas, fundidas.
Oposiciones reunidas
abrazadas en sus labios.
Y sin conocerlos lo sentí.
Sentí la eternidad misma
desapareciendo ante mis ojos
sentí la mentira y la verdad
mi infinita soledad
y su efímera compañía.
Ese fuego en sus ojos
ese calor en sus bocas
la suerte y la muerte
la vida y el destino.
Verlos besarse era eso,
ver un dulce espectáculo
y saber lo que quería:
eso.
Todos queremos vivir
un segundo al menos
esa mentira,
y si la viviese con vos
quizás hasta crea que es verdad.
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